La Programación de Transferencias Monetarias Trabaja para Proteger a las Mujeres Desplazadas de la Violencia de Género en Ecuador

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La violencia de género está desenfrenada — a nivel mundial, una de cada tres mujeres experimenta violencia y abuso sexual y físico. La violencia de género además es generalizada en entornos humanitarios antes, durante y después de las crisis. Las sobrevivientes y las personas en riesgo, no reportan la violencia de género debido, entre otros factores, al estigma, el miedo a las represalias y los servicios de apoyo inadecuados.

Un proyecto piloto reciente emprendido por la Comisión de Mujeres Refugiadas (WRC, por sus siglas en inglés) y CARE en Ecuador muestra que brindarles a las mujeres una programación de transferencias monetarias como parte de un programa para prevenir y responder a la violencia de género puede ser muy efectivo y tener un impacto positivo en la vida de las sobrevivientes de violencia de género y de las personas en riesgo de sufrir violencia de género.

¿Cómo puede la programación de transferencias monetarias ayudar a prevenir y responder a la violencia de género que afecta a personas refugiadas, desplazadas internamente y migrantes? La programación de transferencias monetarias (PTM) permite a las personas tomar sus propias decisiones sobre los bienes y servicios a los que quieren acceder. La PTM puede desempeñar un papel importante en la prevención y respuesta a la violencia de género – por ejemplo, ayudando a abordar los factores económicos relacionados con el matrimonio precoz o apoyar a las sobrevivientes de violencia de género, para que puedan pagar servicios esenciales de salud o legales.

Sin embargo, si bien el uso de la PTM para brindar asistencia humanitaria ha crecido significativamente en la última década, rara vez se usa en programas para prevenir y responder a la violencia de género.

En el plan piloto de tres meses de WRC y CARE en Ecuador, 100 migrantes venezolanas en la provincia de El Oro, participaron en servicios para atender la violencia de género que tenían un componente de PTM. La WRC y CARE brindaron apoyo técnico, y el proyecto fue implementado por CARE Ecuador y sus socios locales Fundación Quimera (FQ) y La Plataforma Latinoamericana de Trabajadores Sexuales (PLAPERTS). Se adaptaron dos recursos humanitarios clave sobre el terreno para su uso en este contexto: Caja de Herramientas de la WRC sobre asuntos monetarios y violencia de género y el Compendio de PTM y Violencia de Género.

En El Oro, las organizaciones prestadoras de servicios para atender casos de violencia de género, evaluaron si la PTM podría apoyar los planes de acción dirigidos a proteger a las migrantes en riesgo de sufrir violencia de género, y apoyar a las sobrevivientes en su recuperación, por ejemplo, ayudándoles a pagar servicios esenciales de salud o legales. Cien de los 120 casos de migrantes analizados por las técnicas de atención de violencia de género, mostraron la necesidad de la PTM, para apoyar la protección contra la violencia de género.

Cada participante seleccionado recibió US$100 a través de cajeros automáticos sin tarjeta. Fueron acompañadas de manera cercana para monitorear y garantizar su acceso seguro y el uso de las transferencias monetarias, y asegurar que las transferencias no los expongan a daños mayores.

Durante el registro de casos, los equipos técnicos de atención a violencia de género, identificaron las posibles formas en que las transferencias monetarias podrían usarse para proteger a las participantes de mayor violencia de género, incluyendo:

  • mejorar la posición de las participantes en la toma de decisiones del hogar;
  • promover la propiedad de los activos y control sobre sus recursos por parte de las participantes;
  • un mejor acceso a los servicios de respuesta y recuperación para las sobrevivientes de violencia de género; y
  • acceso a servicios de salud psicológica/mental y una menor dependencia a las estrategias de afrontamiento arriesgadas, como el trabajo sexual.

Sin embargo, el impacto de las PTM en la violencia de género — basado en datos de monitoreo posteriores a la distribución — fue más amplio que los resultados iniciales previstos e incluyó:

  • una reducción de la violencia de pareja; y
  • una exposición reducida a la explotación y abuso sexual.

Durante una revisión dirigida por CARE después del plan piloto, los socios identificaron éxitos y oportunidades clave para mejorar este enfoque. En la revisión las participantes tuvieron criterios en general positivos sobre su experiencia. Ellas informaron que:

  • Se establecieron asociaciones sólidas entre organizaciones de apoyo a las sobrevivientes de violencia de género, que tienen experiencias complementarias.
  • Se intercambiaron conocimientos y habilidades, entre los equipos que atienden la VBG y los equipos que trabajan la asistencia a través de PTM, dándoles la oportunidad de capacitarse en un enfoque que se centra en las sobrevivientes. El equipo de atención de VBG en las localidades de acogida, recibió capacitación sobre los servicios humanitarios a las poblaciones afectadas por crisis.
  • El apoyo a los sobrevivientes de la violencia de género y a las personas en riesgo de violencia de género fue integral, originando resultados positivos que mejoraron la protección contra la violencia de género, y se encontraron altos niveles de satisfacción entre las participantes.
  • El cajero automático sin tarjeta se utilizó por primera vez en Ecuador y demostró ser un mecanismo de entrega exitoso.

El proyecto fue una experiencia de aprendizaje y los equipos encontraron oportunidades de mejora, entre los que incluyen los siguientes:

  • Los valores de la transferencia podrían ser más altos y diferenciados, adaptándose mejor a las necesidades de las participantes, durante un período de tiempo más largo, con un período mayor de acompañamiento por parte de los equipos que atienden los casos de violencia de género.
  • Brindar el servicio a personas migrantes y ecuatorianas de las comunidades de acogida, por igual, con el objetivo de garantizar que las personas más marginadas de ambas poblaciones, tengan acceso a servicios mejorados y a la vez, reducir los riesgos de tensión social.
  • La asistencia a la PTM para las sobrevivientes de violencia de género y las personas en riesgo de sufrirla, debe estar vinculada a oportunidades de medios de vida para garantizar resultados sostenibles.

Para emprender la amplia integración de la PTM y la violencia de género, la comunidad humanitaria debe:

  • desarrollar la capacidad de respuesta humanitaria de socios no tradicionales;
  • abordar brechas de evidencia clave, incluso a través de evaluaciones de impacto; y
  • abogar con los donantes para considerar los costos iniciales y los niveles de financiamiento asociados con la integración de la PTM en la gestión de casos de violencia de género, así como el tiempo requerido para un impacto óptimo para las poblaciones afectadas por la crisis.

Está claro que la PTM, aunque no siempre es apropiada, puede desempeñar un papel clave en la prevención y respuesta a la violencia de género. Se deben poner todas las herramientas posibles a disposición de los trabajadores humanitarios, para apoyar a las personas en riesgo de violencia de género y sobrevivientes de VBG. La PTM debe ser utilizada, donde se adapte a las condiciones de contexto, como en Ecuador. Se ha planificando expandir la experiencia en El Oro, así como replicarla en otros entornos humanitarios, incluso en el norte de Ecuador y en otras partes de la región.

El plan piloto de Ecuador fue financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia en virtud del Llamado a la Acción para la Protección Contra la Violencia de Género en Situaciones de Emergencia.

Para obtener más información sobre el plan piloto, consulte el resumen de aprendizaje (disponible en inglés, español, francés y árabe) y la guía práctica de campo y las herramientas para integrar la PTM y la violencia de género en el sitio web del WRC.